28 junio 2005

Ángeles y Demonios (de Dan Brown) - Resumen

Terminé de leer Ángeles y demonios de Dan Brown y la verdad es que no me impactó en la medida de lo esperado; algunos datitos históricos y científicos sueltos y más nada. Y la trama trillada, el bien contra el mal, digna para una peli de Hollywood. Bueno, no quiero que me señalen como aguafiestas; y como me tomé la molestia de leerme el libro entero, que bien gordo está, aquí les presento un resumen del mismo, a my way:


Ángeles y Demonios
(Autor: Dan Brown; Adaptador: Yo)


El doctor Robert Langdon (un Indiana moderno), profesor de Harvard y experto en simbología recibe una extraña llamada que le roba el sueño y que trastocaría su apacible y acomodada vida. Renuente a abandonar su casa, cambió de opinión cuando, tras colgar fortuitamente la llamada indeseada, recibe un fax con un ambigrama perdido en el tiempo. ¿Qué demonios es un ambigrama? para los que están atentos y no se les escapa una pregunta les diré que un ambigrama es una cadena de caracteres cuyo texto se lee igual de frente y de cabeza (haz y envez). En la dirección que consigno pueden ver girar el texto: http://illuminati-news.com/graphics/Illuminatispinnerwhitesmall.gif y para quienes quieran verlo ahora aquí les va:

Illuminatispinnerwhitesmall
Volviendo a la historia. El fax con el texto Illuminati llamó poderosamente la atención de Mr. Langdon y con mayor razón el hecho de que no estaba escrito a la usanaza normal ,en un papel corriente, sino en el torax de un ser humano que por esas cosas del destino ahora se encontraba a la diestra del Todopoderoso: ¿Se le pasó la mano al tatuajista? a lo mejor sí... porque el cliente se le murió...

Bueno, pongámonos serios. Un minuto de silencio por el difuntito... Langdon reconoce inmediatamente el ambigrama y la asocia a un secta ya desaparecida. Mr. Langdon llega a Europa en menos de una hora, pues el tipo del teléfono tiene más plata que Bill Gates y que el último ganador de la Tinka juntos... con la velocidad Match 33 arriba a Europa en un avión ultramoderno que despertaría la codicia de Alejandro Toledo y amigotes... Lo recibe el mismo director del laboratorio CERN: Maxi Kholer, un viejito decrepito montado en una moderna silla de ruedas incorporada con lo último en tecnología, sólo le faltaría el jacuzzi y sería un estupendo departamentito de soltero. El CERN, es un importante laboratorio europeo a la vanguardia de los más importantes descubrimientos científicos. Ellos fueron los verdaderos creadores del internet, los otros, pues, no, lógico ¿no?.

Langdon muestra su extrañeza por la aparición del símbolo en éstas circunstancias. Maxi Kholer desea que Mr. Langdon le de una clasesita gratis de historia antigua y que hagan referencia al extraño símbolo que ahora adorna el pecho de su científico favorito, el doctor Leonardo Vetra (muerto, fenecido, frío, finito, ¡caput!).

Los Illuminati, explica Mr. Langdon, estaba formado inicialmente por un grupo de cientiíficos destacados (los nerds de la edad media), destacándose entre ellos Galileo Galileo, el personaje más famoso después de los de la mafia fujimontesinista con arresto domiciliario. La inquisición estuvo a la búsqueda de éste grupo pues los consideraban muy peligrosos para la preservación de la fe y empleó métodos terribles: cuatro científicos fueron arrestados y en sus pechos fueron marcados la cruz cristiana, siendo, posteriormente asesinados como escarmiento para todos aquellos que osarán subvertir la fe. Los illuminati se volvieron un grupo clandestino y juraron venganza. Mientras tanto la iglesia, usando los púlpitos y diarios chicha de su tiempo los convirtieron en una peligrosa secta satánica....

(continuará esta historia de miedo y espanto buuuHHHhhh... no se pierdan el siguiente capítulo a ésta misma hora y en ésta misma pantalla, la de su PC.)

26 junio 2005

La pasión de Beatriz (V)

La letargia infringida de manera artificial le había sensibilizado los sentidos que ahora se arredraban y escondían tras una lentisca soporífera que le otorgaba cierto valor y le restaba parte de sentido de común. Trató de abrir los ojos pero la claridad reinante amortiguó sus ímpetus confinándola a una oscuridad casi consciente. Un cuasi imperceptible goteo la transportó al pie de un manantial de aguas cristalinas, que la llenó de paz... pareció recordar algo y mientras lo hacía sonreía y no sabía de qué...

Poco a poco la consciencia se le fue llenando de hechos y circunstancias, de sueños y realidades; su cerebro como motor en combustión fue tejiendo historias, historias tan reales...

Apenas recordaba su desvanecimiento, el salón de clases, la maestra...; sin embargo, recordó con suma claridad el hallarse descalza en una habitación de paredes claras. Lo único que ocupaba un lugar en aquel espacio inmenso era una cama, una cama enorme con sábanas de fino lino que la invitaban a sumergirme bajos sus ondas y pliegues que se formaban por gracia y obra de un viento fresco que penetraba por las ventanas abiertas de par en par...

Lo que inicialmente le pareció un enorme ventanal no era otra cosa que una puerta que conducía a un balcon con vista a un patio interior en cuyo centro emergía una pileta adornada con la figura de un ángel de aspecto masculino y muy atractivo a sus ojos; del fondo de su boca, el ser alado, lanzaba procazmente un chorro de agua. Se apostó al borde de la baranda y se mantuvo observando la egregia figura angelical. Sólo después de un buen tiempo reparó que a su diestra alguien más compartía su visión. Se sintió turbada y remeció su cabeza con el fin de despertar de una alucinación o sueño. La figura que antes no había notado era la de un muchacho de unos trece años, aproximadamente..., él, jugaba describiendo la trayectoria del agua lanzada por el ángel. La vio y le sonrió con una naturalidad y confianza que la confundió más. Ella, vio en sus rasgos algo que le pareció familiar, atando cabos descubrió que se parecía mucho al ángel de la pileta. Él, se le acercó y se colocó tras ella, cogiéndo su mano y describiendo con ella la trayectoria del chorro. Ella se dejó llevar, su miedo y temor se habían esfumado... El muchacho beso su cuello. Beatriz, sentía el latido del pecho del desconocido sobre sus espaldas y un beso tierno sobre sus mejillas la condujeron a un marasmo indescriptible. Él, la giro con delicadeza y beso sus labios con ternura; ella, correspondió a aquel beso y sintió como pequeñas manos recorrían sus formas y dibujaban soles y lunas sonrientes...

Ajena a su dominio, se vio inmersa bajo las sábanas de lino humedecidas, ahora, por el sudor de dos cuerpos que se entrecruzaban y describian cabriolas sexuales... Era la primera vez que Beatriz experimentaba estas sensaciones y se sentía tan bien que no escatimó en tomar la iniciativa en más de una ocasión. En los estertores, aquel cuerpo cimbreante posicionado sobre el suyo, que penetraba sus vacíos y aflorando al final en un manantial de efluvios y mareas de fuegos, le hizo una confesión al oído que la condujo a la confusión: "Te amo, Elisa". Sintió su cuerpo estrellándose contra el techo; abrió los ojos de golpe con la luz magullándolos... Su cuerpo, postrado en la cama de un hospital y conectado a sondas, aún conservaba el hedor de la pasión desenfrenada y las huellas del amante furtivo y a su mente, con premura, acudió el rostro del ángel, del muchacho..., de su padre...


(...)